AMAR EN EXCESO

Si miramos nuestra relación de pareja y el sufrimiento gana por goleada es que nos hemos vuelto víctimas de eso que llaman “amor”. Amar en exceso no es beneficioso y obsesionarse es la consecuencia de las relaciones de dependencia.


Robin Norwood describió en su libro “las mujeres que aman demasiado” a aquellas mujeres que en un acto de sobreprotección y de idealización de sus parejas pueden llegar a olvidarse de ellas mismas y verse atrapadas en relaciones pasionales al principio y tormentosas al final.


Aunque a día de hoy este patrón se puede presentar tanto en hombres como mujeres. Es cierto que son ellas las que históricamente se han visto más abocadas a recibir cariño mediante actos de renuncia, de cuidado y de sacrificio.


Nuestros padres tienen un papel fundamental en como aprendemos a relacionarnos. El abandono, la falta de afecto, y la instrumentalización son claves para creer que no somos merecedores de una pareja que nos valore y vernos envueltos en relaciones de abuso.


El Romanticismo ha calado culturalmente, y la mayoría hemos crecido con el concepto de que amar es igual a sufrir


Romper con las relaciones de dependencia no es fácil y perdonar al otro pensando que cambiará es lo habitual. El miedo a la soledad, a no encontrar a nadie, y la necesidad de control y de saber que estará haciendo la otra persona nos frenan.


Es un proceso lento y costoso, pero una vez identificamos que amar duele tenemos que hacer un alto en el camino y aunque nos cueste empezar por amarnos a nosotros.

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