El Miedo: evitando evitar

El miedo es una de las emociones que pasan menos inadvertidas para los seres humanos. Y es que es imposible no ser consciente de cuando algo nos asusta.


Podemos decir que esta emoción es tan funcional como todas la otras (alegría, tristeza, ira, etc) y por suerte su respuesta nos ayuda a evitar riesgos y a protegernos de todo aquello que pone en peligro nuestra supervivencia.


Obviamente la sensación de miedo no es siempre agradable. Y en nuestro intento de evitarlo y contenerlo podemos llegar a generar estados de estrés y ansiedad.


Fobias, ataques de pánico y agorafobias no son más que distintas maneras de catalogar la bien conocida emoción del temor en su máximo esplendor. Respuestas emocionales almacenadas en nuestro cerebro que nos hacen reaccionar en base a experiencias pasadas de éxito y fracaso y que determinan nuestras acciones presentes y futuras.



Y es que el miedo es como el agua, y en la medida en la que intentamos contenerlo con diques solo logramos que su nivel crezca y a la larga se desborde. Es por eso que a día de hoy entendemos que solo drenándolo, cómo se drena el agua mediante túneles subterráneos podemos gestionar y hacer frente a las cosas que inicialmente nos parecen un peligro.


En nuestra mano está el determinar si nuestro miedo se vuelve limitante o no. Así como de qué modo y en qué mesura nos enfrentamos aquellas cosas que nos asustan.


Evitar no es la solución y contener el temor puede ser contraproducente. Avanzarnos al futuro nos aleja cada vez más de nuestro cometido y multiplica la sensación de pánico. Intentar controlar el porvenir solo genera más dificultades.


Está visto que sólo acercándonos y cogiéndonos de la mano del miedo podremos unirnos a el y caminar paso a paso la ardua tarea de gestionar el temor y lograr nuestros propósitos.





Artículo escrito para Revista Utopía


Entradas destacadas
Entradas recientes